Carlos, Spain

Spanish


“El Camino es muy conocido en mi país, España. Muchos lo han oído y piensan que es una experiencia personal y transformada como un paso en que encontrarse a uno mismo. Al mismo tiempo, oye de los aspectos sociales –encontrarás con mucha gente nueva a causa de la travesía, lo formarás amistades íntimos y quizás para toda la vida. Es comprobable a Erasmo sino concentrado en algunas semanas. Por eso, me interesa mucho.

Hizo el Camino dos veces, el principio como el Pascua del 2013 desde O Cebreiro a Santiago. Quise a desconectar a mi rutina diaria y las presiones familiares y diarias. Más de eso vi una oportunidad para crear nuevas amistades con los otros peregrinos. La empezó instantánea antes del mi primer paso. Fui a Madrid y esperé que quedar con uno de mis amigos que vive ahora en Zaragoza. Viajaba en autobús nocturno a O Cebreiro y vi un hombre que conozco de Madrid que también estaba empezando al mismo tiempo. Decidimos que caminamos juntos. Cuando lleguemos, empezamos a buscar mi amigo zaragozano. Una colombiana nos dirigió. Ella pensó que también caminó sola sino escuchó nuestra conversación en el autobús y nos preguntó si nos quedamos. Por todo el tiempo, caminamos juntos y creamos una amistad íntima. Empezamos juntos y terminamos apenas juntos cada día. A pesar de eso, suponía un cambio refrescante a ver la generosidad a los desconocidos. No se lo ve con los desconocidos en la ciudad, sino en el Camino la gente es amable a todo. Se aceptamos.

Me gusta que tenía un grupo increíble desde el principio. El Camino no estaba muy abarrotado como el Pascua en comparación al verano. A veces, pareció como caminamos solo en el Camino, las únicas personas por kilómetros. Llovió casi cada día que pensé que fue mágico. La lluvia y la solidaridad crearon una atmosfera en que pude concentrar en mí mismo. Fue consciente de cada paso y cada kilómetro. Estaba más difícil a caminar a las rutas mojadas y a vece estaba aislado. Por eso, me pregunté ‘¿porque estoy caminando?’

Piscamente, tenía muchos problemas con los pies. Tuvo botas nuevas y mis pies se ampollaron al primer día. Cuando llegue al albergue, pensó en cómo puedo sobrevivir solo un día más. ‘Mañana’ o ‘el próximo café’ fueron escalones que me dieron la fuerza a continuar. En esa manera, el Camino se motiva aunque es una ruta muy dura y difícil. Caminas por algunos kilómetros, se toma un café. Más tarde comerás un almuerzo muy rico y estarán charlando con los otros peregrinos. Al fin del día, es un buen sensación a llegar al albergue donde dormirás para la noche. Si pensé en los días restantes en vez de los escalones, no llegare a Santiago. Los escalones me dieron la fuerza a continuar. Tanto dolor que tengas, los escalones te hace sentir cómodo y el cuerpo se recupera increíble durante la noche. Al cabo de un rato, los escalones son más fáciles. Y al final el Camino, como los cinco kilómetros finales, toda la gente es entusiasmado y caminan con ánimo. Con cada paso, la atmosfera crece. Cuando llegue a la plaza de la iglesia del Santiago, sentí como Superman y pude hacer cualquier cosa.

El último recuerdo del Santiago: Cada día, tengas comidas con personas diferentes y no te das cuenta que conoces muchos peregrinos que son, al final del camino, amigos. Cuando llegaras a Santiago, todos de los peregrinos son emocionados con sus amigos nuevos y las caras familiares del Camino. Se celebráis juntos, cenáis juntos y desfrutáis los logros. Recuerdo uno de las noches finales en Santiago, un mensaje estaba enviado a 3-4 personas a unir en la plaza del Catedral para celebrar. Algunas personas crecieron a una fiesta y casi 40 personas llegaron.

El segundo camino estaba en el verano del 2015 y fue diferente. Camine con 4 amigos – incluyendo el amigo zaragozano a la ruta Camino Ingles . Empecemos en Farrol (Galicia) y caminamos 130 kilómetros al sus a Santiago. Había menos gente del mi camino a la ruta Francés. Por eso, había menos interacciones con los otros peregrinos. Ya entonces, echaron de menos el aspecto social sino los 4 amigos viejos tenían la oportunidad a desfrutarnos fuera de los placeres y las artificialidades de la vida. Nadie habló de los problemas ni las preocupaciones. Compartimos cuentos y desfrutaron el camino como niños. Cuando planeé este camino, anticipé la misma experiencia del primer camino solo una ruta diferente. Este camino estaba diferente pero todavía tenía un aspecto mágico.

Me encantan mis experiencias del Camino y me voy al Camino otra vez en dos años. Caminare de nuevo, quizás con el mismo grupo de amigos. Pensamos en el Camino Portugués pero no importa cual ruta se camina, la época del año, por algunas días o por todo el Camino ni juntos o solo, te recomiendo. Es una experiencia especial y mágica cada vez.”

-Carlos, España

English


“The Camino is pretty well known in my country, Spain. Many of us have heard about it and think of it as a personal, transforming experience – a journey that lets you discover yourself. I was pretty interested in that. On the other hand, you also hear about the social component – you’re going to meet a lot of new people and because of the kind of journey you are on, you’re bound to form close, deep relationships with many of them, and maybe even make some lifelong friends. It’s like an Erasmus exchange program concentrated in just a couple weeks.

I did the Camino twice. The first time was around Easter 2013, and I went from O Cebreiro to Santiago. I wanted to disconnect from my daily working routine, family pressures, and day-to-day problems, but also saw it as an opportunity to build new friendships with people. And that second aspect of it started forming before I even took one step! I went from Madrid and was planning to meet a dear old friend of mine who now lives in Zaragoza. I was on a night bus to O Cebreiro and saw a guy on the bus that I happened to know from around Madrid – he was starting the Camino the same time as me, from the same starting point! We decided to start the trip together. And once the bus stopped and my new friend and I stepped out to look for my friend from Zaragoza, a girl from Colombia approached us. She too thought she’d be hiking alone, but heard us talking on the bus and bravely asked us strangers if she could join us. And for the rest of the way, we 4 became really close. We started each day together, we barely finished each day together, and it was so refreshing to see this sense of openness and generosity to strangers. You don’t do this with strangers in a city, but on the Camino we were so open. We just accepted each other.

I’m glad I had a good group from the start of my Camino. At Easter, it wasn’t as crowded as it seems to get during summertime. Sometimes we felt we really were alone on the Way, the only people for miles. It also seemed like it was raining every day. I thought that was magical – the rain and the solitude created an atmosphere to concentrate only on yourself. I was more aware of every step, every kilometer. But, it was harder to walk on wet paths, and it was definitely lonely sometimes. I often asked myself why I was doing it at all.

Physically, I had a lot of troubles with my feet. I had new boots and had blister problems almost from the first day. When I reached one albergue, my only thoughts were about how to survive for just one more day. ‘Milestones’ like ‘the next day,’ or ‘the next coffee shop’ were what gave me the strength to go on. In this way, the Camino puts you in ‘can-do’ mode, even though it’s so long and difficult. After a few kilometers you know you’ll take a coffeebreak, a few hours later you know you’ll have a nice heavy lunch and talk to some peregrinos, and then at the end of the day it’s such a rewarding feeling to get to the albergue where you’ll sleep for the nightIf I didn’t think to the milestones and instead thought ‘I still have 6 days ahead of me with these feet,’ I wouldn’t have made it. The milestones give you strength to go on. As much pain as you felt during the days, the milestones kept your mind at ease and the body surprisingly recovered really well at night. After a few days, these milestones are easier to hit. The last 5 kilometers before reaching Santiago, everyone around you is excited, and that feeling keeps building up as you go to the Cathedral’s main square. When I reached Santiago, I felt like i was Superman, that i could do anything. It makes you believe in yourself like never before.

A last memory from Santiago: every day, you have all these different meals with so many different people and you don’t realize you’re making SO many friends until the end. When you get to Santiago that’s when everybody gets together. Everyone’s in such a positive mood that all those familiar faces from the journey are now friends. You celebrate together, have meals together, and enjoy the accomplishment. I remember that on one of our nights in Santiago, a message went out to 3 or 4 people to meet by the Cathedral at night to celebrate. It turned into a huge chain, and nearly 40 people showed up! It really is a joint accomplishment.

My second experience in summer 2015 was a little different. I went with 4 friends – including my friend from Zaragoza, and took a different way – the Camino Ingles. We started in Ferrol, in Galicia, and walked 130 kilometers southward to Santiago. It was much less crowded than the Camino Frances, and we had very little interaction with other pilgrims. But even though we missed that social part, we 4 old friends got a chance to really have fun together away from the pressures and artificialness of real life.  Nobody talked about troubles or concerns. We just shared stories and enjoyed the trek – it was like we were kids again. When I planned the trip I was expecting to replicate the first experience but just on a different path. This was different, but it had its own kind of magic.

I loved my Camino experiences so much that in 2 years, I’ll do it again, maybe with the same group of friends. We might try for the Camino Portugues next time. But it doesn’t matter which route you go, what time of year, whether you do 5 days or 35, or whether you go with friends or alone. I’d recommend it to anyone. It’s truly a special, magical experience every time.”

-Carlos, Spain